Servicio de Informacion
< Temperatura:
(Buenos Aires)
Bienvenido: Invitado! - [ Ingreso de clientes ]

Los niños primero ¡Y las niñas también!

Autor: Claudia Santalla

> Ver datos del Autor

Los niños primero. ¡ Y las niñas también!1

Cuando era chica, existía una canción que me gustaba mucho, aunque no entendía bien por qué y tampoco importaba. Yo la cantaba …“No crezca mi niño, no crezca jamás, los grandes al mundo le hacen mucho mal. El hombre ambiciona cada día más y pierde su tiempo por querer volar. Vuele bajo porque abajo, está la verdad. Esto es algo que los hombres no aprenden jamás”….

 

Los invito sólo mientras dure este artículo, a bajar su mirada, a descubrir nuevamente el suelo donde pisamos.

¿Logran ver a personas de pequeña estatura?, sí, esas que muchas veces empujamos o golpeamos con nuestros bolsos o maletines cuando caminamos apurados por la calle, esas a las que accidentalmente quemamos con brasa de nuestro cigarrillo en una vereda abarrotada de transeúntes, porque con tanto apuro, no tenemos tiempo de levantar la mano y evitarles la lesión, (¿o lección?).

Esas a las que tampoco les pedimos disculpas, porque tenemos cosas muy importantes que hacer, y después de todo, son niños.

Sé que muchos de nosotros para “nuestros niños” no escatimamos en tiempo y dedicación además de protegerlos con costosos accesorios de seguridad, intercomunicadores, alimentos y productos naturales, educación, esparcimiento y deportes, seguros de salud y de estudio.

 


Los invito sólo mientras dure este artículo a arrodillarse frente a ellos, a nuestros niños y a los otros niños, mirarlos profundamente a los ojos tratando de comunicarnos y escuchar lo que tienen que decir.

Los adultos podemos ser muy temerosos, pues solemos necesitar tener el control total de todos los riesgos y que nada nos sorprenda, pero les pido que lo intenten, tal vez haciéndolo obtengamos la sorpresa que nos resucite como seres humanos, espirituales y trascendentes.


Mientras tanto, quiero contarles brevemente qué hacemos en tanto sociedad y Estado por el bien de todos los niños y niñas en nuestro país.

A esta altura han observado que el presente artículo no está redactado bajo el modelo de un escrito filosófico ni científico y mucho menos con exquisitos recursos literarios. Si esto les resulta inadecuado, les pido disculpas, es que yo también estoy tratando de aprender a comunicarme y conocer a los niños, eso a veces me ayuda a ver la vida como ellos, poniendo colores vivos donde hay frío y penumbras, pero también me vuelve impaciente respecto a la estética barroca de las formas con relación al fondo de la temática. Sin embargo, en las líneas siguientes creo que se verán reconfortados de que no haya echado mano a recursos literarios para enriquecer la realidad de la información que intento compartirles.

 


El 20 de noviembre de 1959 las Naciones Unidas comunican al mundo la Declaración de los Derechos del Niño, preocupadas por las aberraciones de las que eran “objeto” por parte de los adultos y considerando su alto grado de vulnerabilidad frente éstos. Así Naciones Unidas estableció tibiamente una “apelación a la voluntad de los pueblos”, una expresión de buenas intenciones con el objetivo de mejorar la supervivencia de los más pequeños. Les recuerdo que la Declaración de los Derechos Humanos fue establecida en 1948. Pareciera que a partir de ese momento, los pueblos a través de décadas y muy gradualmente comenzaron a ampliar el concepto andrógino de los derechos humanos, abriendo la categoría para incluir a los niños y mucho después a las mujeres.

 


Treinta años después de la declaración de los derechos del niño Naciones Unidas descubrió que eran “los primeros” en ser vulnerados en todos sus derechos y en un acto de compromiso estableció la Convención de los Derechos del Niño – CDN -. Supuestamente las niñas también están comprendidas en esta convención, sin embargo, siguen siendo las personas más despojadas de derecho, humilladas y profanadas en su dignidad, en todo el mundo, mucho más que los niños.

¿Será necesaria una Declaración de los Derechos de la niña para poner fin a esta inmoralidad?.

La CDN es un instrumento legal de carácter obligatorio para todos aquellos estados que lo han ratificado.

Cabe señalar aquí como nota anecdótica, que quienes se atribuyen el rol de garantes de los derechos humanos en todo el mundo, los Estados Unidos de Norteamérica, no han ratificado la convención, por tanto pareciera que no están obligados ni existe quien los obligue a respetar los derechos humanos de niños y niñas.

Ratificar una convención internacional implica generar políticas de Estado a corto plazo acorde a los compromisos contraídos; pero parece que gran cantidad de estados no toman un compromiso firme con los derechos humanos y mucho menos con sus obligaciones para los más pequeños.

“Hacer como si respetáramos a los niños” es realizar campañas efímeras, discursos altruistas y conmovedores, esfuerzos no sustentables a largo plazo y por sobre todo, lanzar con exitosa estrategia publicitaria dos o tres cambios en la forma y no en el fondo, todo para que el mundo crea que el compromiso asumido es real y profundo.

Es decir, mientras enseñamos a niños y niñas en la escuela, (si tienen la suerte de estar escolarizados), que no hay que mentir, que las promesas se cumplen, que debe haber coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace, (excluido está de esta enseñanza tradicional lo que se siente, porque sentir trae muchos problemas), todos nosotros en tanto Estado, firmamos y ratificamos un compromiso pero en la realidad, hacemos otra cosa.

Las niñas y niños aprenden rápidamente que esta es una característica harto común en los adultos, pues la exclusión social de la mayoría de ellos en nuestro país, junto al maltrato y abusos que sufren, es consecuencia directa del abandono sistemático que como sociedad y Estado les prodigamos con dedicación y esmero; y de las prácticas autoritarias con que se concibe aun a la niñez desde hace más de treinta años y que se resisten a morir, a pesar de los importantes avances que logramos con la nueva ley de infancia (ley 26.061), la ley de trata y la que sanciona el abuso y explotación de niños a través de materiales visuales. 2

Multiplicidad de hechos cotidianos lo confirman en las prácticas sociales, institucionales y familiares.

 


Estado y Gobierno:

 


La promoción de los Derechos de niños, niñas y adolescentes es un fenómeno complejo y plurideterminado que requiere de políticas de Estado y de políticas de Gobierno que apliquen las medidas óptimas para su protección integral, comprometiendo a todas las áreas que acompañan su crecimiento, desarrollo y protección, conforme a las particularidades que estas personas portan según su edad.

Esta última aclaración parece obvia e innecesaria, pero en nuestro país la mayoría de los niños y niñas no reciben el trato adecuado como personas, pues la ley de patronato, que los consideraba “objeto de protección” sigue imperando en la mente de una gran parte de los individuos de nuestra sociedad.

Si bien hasta la fecha en Argentina no se registran políticas de Estado de ninguna índole, sería fantástico elegir como destinataria a la niñez para empezar a formularlas, habida cuenta de los instrumentos legales sancionados en los últimos años.

 


Una política de Estado sobre niñez no implica sólo garantizar su supervivencia3, sino su desarrollo integral óptimo como establece la CDN, que identifica al Estado como principal promotor y garante de ese desarrollo pleno físico, espiritual, moral y social como personas y ciudadanos.

 


El interés superior aplica para todas las leyes y medidas que los afecten, las que deben considerar primero el interés del niño o niña y beneficiarlo de la mejor manera posible. Esta es una forma de obligar a mirar la situación concreta de cada uno de ellos. Los órganos que toman decisiones, las familias y otras instituciones deberán escucharlos y considerar sus opiniones, de acuerdo con su edad y madurez.

Los derechos establecidos en la convención, así como sus supuestos a saber, no discriminación, interés superior, participación y autonomía progresiva, son solidarios y no puede vulnerarse uno de ellos sin vulnerar a toda la CDN en su conjunto.

En tanto personas y ciudadanos soberanos no son pasibles de discriminación, todos son merecedores de la totalidad de los derechos establecidos en la CDN sin suspensión, limitación ni excepción, y los ejercerán directa y progresivamente con la orientación de sus padres, conforme a la evolución de sus facultades, con la capacidad y desarrollo progresivo de su autonomía. Tienen el derecho de ser consultados y sus opiniones consideradas, en todas las situaciones que los atañen y afectan directamente, (conforme a su edad debe propiciarse la formación de grupos de niñas y niños que ejerzan su participación en el campo social y en la conformación de políticas que los tengan como destinatarios).4

En síntesis, la infancia es una etapa de desarrollo efectivo y progresivo de la autonomía personal, social y jurídica, con características y vulnerabilidades propias.

 


En el imaginario social, niños y niñas son el objetivo primario de la sociedad, ninguno se opondría a la frase “debemos hacer un mundo mejor para nuestros hijos”, o a aquélla que acuñó UNICEF: “Los niños primero”, recogiendo ese imaginario.

Es que los niños son tan maravillosos, que no dudamos en echar mano a esas personitas en todo espectáculo mediocre, artístico o político, para despertar los más nobles sentimientos en el público. La capacidad de conmover que tiene un niño con su vulnerabilidad, creatividad, imaginación, inocencia, espontaneidad y sabiduría, son irresistibles.

Tampoco pueden resistirse a ser vulnerados por los adultos dada la asimetría de poder y conocimientos.

La sistemática ausencia de estadísticas confiables en todos los órdenes, en nuestro país, es altamente beneficiosa para sostener el imaginario social que los grupos de poder deseen alimentar.

Por lo tanto no hallaremos registros nacionales y fehacientes del maltrato físico, psicológico, social e institucional que como sociedad prodigamos a nuestros niños.

Enumeraré sin embargo, una serie de datos de diversas fuentes para arrojar un poco de luz sobre la realidad en la que están inmersos niñas y niños de nuestro país, destacando que su salud nutricional está indefectiblemente relacionada con el acceso a los alimentos de calidad, el cuidado de su salud y del embarazo de su madre, la calidad ambiental y la estimulación en los primeros años de vida. Además, en tanto la inequidad de origen frustra su presente y futuro, en Argentina su lugar de nacimiento condiciona fuertemente sus posibilidades de supervivencia.

Maltrato

Una investigación realizada entre los años 2004 y 2005 sobre el maltrato infantil, intrafamiliar y entre compañeros de escuela llevado a cabo en escuelas de nivel inicial, primario y especial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, arrojó como resultado de su comparación con los datos epidemiológicos del año 1995, un incremento de casos de maltrato detectados, de un 110 por ciento en el nivel inicial, un 18 por ciento en el nivel primario y un 6 por ciento en las escuelas especiales.5

Las principales causas de maltrato detectados en los niveles inicial y primario ordenadas por frecuencia de aparición fueron, la violencia por parte de sus compañeros, el abandono físico familiar,(niños mal aseados, con alimentación y vestimenta insuficientes e inadecuadas y trastornos físicos o necesidades médicas no atendidas, entre otros problemas), el abandono emocional, la falta de control parental o negligencia, el maltrato emocional, el abandono físico social (buena relación intrafamiliar y descuido por la coyuntura social y económica) y el abuso sexual.

 


En el caso de las escuelas para niñas y niños con capacidades especiales las principales causan fueron, el maltrato emocional, el abandono físico, el maltrato físico, la falta de control parental o negligencia y el abuso sexual, este último con una frecuencia tres veces mayor que en de las otras escuelas.

 


La misma directora de esta investigación aclara que si se hubiese apoyado en los relatos de los propios niños, probablemente el número de casos detectados de maltrato intrafamiliar y entre pares habría sido mayor, como lo muestran otras investigaciones realizadas en diferentes contextos6.

Otra forma de maltrato es la medicación a través del uso de psicofármacos en altas dosis para chicos difíciles de controlar, drogas que en la mayoría de los casos son innecesarias e inadecuadas pues los niños presentan conductas esperables y normales para su edad, siendo prioritariamente sus padres y en menor proporción sus educadores, quienes no están capacitados para ejercer adecuadamente su rol.

 


Alimentación y salud

25 niños menores de 1 año mueren por día a causa de enfermedades evitables7

48 por ciento de las personas entre 0 y 17 años no accede a una adecuada alimentación8

50 por ciento de las niñas y niños en situación más vulnerable no recibe asistencia alimentaria9

En 25 años de intervención alimentaria el resultado ha sido:

Políticas de nutrición divorciadas de las políticas sanitarias y educativas.

Planes alimentarios que aumentan la inequidad, malnutren y engordan a los destinatarios, sacándolos de las tablas de medición de la desnutrición, pero no de los efectos devastadores e irreversibles de la malnutrición. Al respecto son varias las denuncias que esporádicamente han recogido los medios acerca de la desnutrición oculta que se evidencia en la anemia, alcanzando (según estadísticas parciales conforme a la zona donde se realizan y a la metodología) al 40 por ciento de los niños menores de 2 años.10

El 49 por ciento de las personas hasta 17 años de edad, no tienen cobertura de salud, requiriendo del sistema público una atención prioritaria y de calidad. 11

Uno de cada tres chicos han dejado de atender su salud por problemas económicos12

Se estima que existen 6.000 casos de niños con SIDA y los recursos profesionales y asistenciales son insuficientes para brindarles el adecuado cuidado de su salud. 13

La mitad de las niñas y niños de los grandes centros urbanos no tienen acceso a una vivienda y a un medio ambiente adecuados, conforme lo establece la CDN.14

10 millones de niñas y niños menores de 14 años podrán contraer en el año 2010, enfermedades como cáncer, leucemia, malformaciones fetales y afecciones del sistema nervioso central, por estar expuestos a condiciones de riesgo ambiental.15

El 88 por ciento de los chicos y chicas privados de su libertad e ingresados a instituciones “correccionales”, no ha cometido delitos, siendo su motivo de ingreso la situación de abandono. Sin embargo, el 60 por ciento de las personas menores de 18 años que salen de esos institutos, delinque.16

La comisión contra la tortura de la Provincia de Buenos Aires denunció que la protección de niñas y niños en situación de pobreza se remite a la completa segregación inactiva. Están encerrados todo el día en celdas, sin muebles, sin colchones, sin elementos educativos, culturales o recreativos, sin elementos personales, sin luz artificial ni natural”. Aun así, el gobierno de esa provincia parece decidido a impulsar la imputabilidad de los niños de 12 años.

Según denuncias recogidas por varios medios periodísticos en el mes de octubre 2008, cuatrocientos mil chicos y chicas entre 12 y 17 años no asisten a la escuela. La mayoría proviene de los extractos más pobres condenados a perpetuar el círculo de la pobreza y apenas un tercio de los adolescentes llega al último año del secundario.

El 20 por ciento de los jóvenes no asiste ni podrá asistir a la escuela secundaria, pues es necesario crear un millón cien mil vacantes más, (alrededor de 1500 establecimientos de jornada simple)17

El rezago escolar (atraso) es siete veces más probable en el 10 por ciento de los hogares más pobres que en el 10 por ciento de los hogares más ricos.18

El abandono escolar es veinticinco veces más probable en el 10 por ciento de los hogares más pobres que en el 10 por ciento de los hogares con más recursos19.

La mitad de los niños entre 2 y 4 años no asiste al nivel inicial ni a espacios de actividad no formal.20

En Argentina, la iniciación laboral promedio es de 9 años y en medios rurales 8 años. En este último caso, el 62 por ciento de chicos y chicas que trabajan no asiste a la escuela. Desarrollan tareas en salinas, fábricas de ladrillos, recolección de tabaco, algodón o frutos, caña de azúcar, entre otros.21 22

Es necesario que el sector rural asuma su responsabilidad en el delito que comete al permitir el trabajo infantil. Para enunciar un ejemplo extremo de explotación existen en nuestro país los llamados “niños bandera”, desmentido por las autoridades nacionales de los sectores que representan a la actividad rural, pero cuyo informe y denuncia fue presentado hace algunos años por la Sociedad Argentina de Pediatría. Los niños bandera tienen por “trabajo” pararse y permanecer en el lugar en donde el avión deja caer la nube de plaguicida y también marcarle el lugar por el que debe volver el fumigador. La vida de los chicos es mucho más barata que adquirir un sistema GPS.23

El 60 por ciento de las tareas de recuperación y reciclaje de la basura son realizadas por chicas y chicos menores de 14 años.24

El 21 por ciento de los menores de 13 años realiza tareas domésticas 10 o más horas semanales.25 26

 

En el año 2007 se creó el Plan Nacional de Erradicación y Prevención del Trabajo Infantil, diseñado por la Comisión Nacional de Erradicación del Trabajo Infantil (CONAETI) y 19 comisiones provinciales, pendiente desde 1996.

En América Latina, según los datos de UNICEF y de informes oficiales en Jujuy, Salta, Tucumán, Formosa, Chaco, Mendoza, Gran Buenos Aires y Capital Federal, trabajan cuatro millones de menores de 17 años, 100 mil de ellos en la recolección de basura.27

 

 

Las redes de explotación sexual de niñas y niños atrapan a 13 víctimas por día en Argentina. La trata (explotación con fines laborales y/o sexuales) y la explotación sexual han crecido aceleradamente en nuestro país, beneficiadas por un sistema de seguridad severamente deficiente y una corrupción alarmante, que impiden la correcta detección del delito y las acciones de prevención que rescatarían a las víctimas, en su mayoría mujeres y niñas.

Niñas y niños son ofrecidos a adultos argentinos y extranjeros (para su acceso carnal, pornografía y otras perversiones sexuales). La RaaT, red alto al tráfico y la trata de niños, niñas y adolescentes, ha denunciado a través de su coordinador nacional, el señor Fernando Mao que en la ciudad de Buenos Aires, niños de entre 11 y 16 años son captados por las redes de delincuencia y esclavizados para servicios sexuales a adultos. Estas redes operan en la calle, en los bares y otros recintos e incluso ofreciendo su “mercadería” en las lujosas cadenas de hoteles de la Ciudad de Buenos Aires. Esta situación fue también denunciada en noviembre del 2007 por el Cardenal Primado de Buenos Aires y Arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Jorge Bergoglio.
Según cifras de las organizaciones no gubernamentales que actúan en esta temática, en nuestro país existen alrededor de 400.000 víctimas de explotación sexual y laboral28.

Es necesario por parte del Gobierno, desarrollar un programa oficial de asistencia integral directa y reparación de daños para las víctimas en todo el país, así como una mayor investigación y seguimiento de los delitos detectados.

En nuestro país es más fácil y con pena más leve traficar personas o someterlas a trata, que traficar armas o drogas, esta situación se sucede en muchos países en todo el mundo.

Finalmente, como en todos los otros ítem señalados, se requiere una política pública comprometida completamente con la ley nacional 26.061 y que cuente con la asignación prespuestaria correspondiente para ser ejecutada.

Hoy se llevan a cabo esfuerzos concretos en esta dirección, como es el caso de la ley de trata, la de penalización de la pornografía con niños y la de trabajo infantil, que han permitido el exitoso accionar de organismos oficiales en el rescate de víctimas; pero es necesario unificar políticas a nivel nacional, aplicarlas de manera programática y con la asignación de recursos acordes, además del compromiso de toda la sociedad.

La explotación laboral y/o sexual, la introducción al consumo de drogas y a la comisión de delitos, la trata, los abusos y acosos a través de redes informáticas, son mecanismos de aniquilamiento de nuestra niñez, de reproducción del deterioro de la calidad de vida de la sociedad y del ciclo de exclusión y pobreza.

Rechazamos la utilización de la terminología prostitución infantil, delincuencia infantil y otras semejantes dado que niñas y niños no pueden defenderse, siendo víctimas de la dominación y explotación de los adultos.

No aceptamos que se los culpabilice por estos actos. En el caso de la comisión de homicidio sin desmedro del daño y la gravedad del delito apelamos al establecimiento de un criterio adecuado a la situación y a las circunstancias del niño, niña y adolescentes. En los últimos días han resurgido casos de madres u otros familiares que obligan y alientan a los chicos y chicas a cometer delitos.

 

 

 

Familias y Sociedad :

Seguramente coincidirán conmigo en que hablar de “Los niños primero” en nuestro país es una falacia. En nuestra sociedad se propician conductas criminales con nuestros niños y niñas, desde la más profunda desprotección, pasando por la indiferencia y el castigo cruel a edades cada vez más tempranas, hasta los intentos de despenalización de la droga y la escasa condena a los delitos de explotación infantil.

En Argentina la miseria y el consumismo compulsivo han arrasado con el sistema de valores de una amplia porción de la población.

Para quienes están ubicados en lo más bajo de la base de la pirámide social, la fragmentación y esclavitud a la que los somete la miseria, hace que la explotación de sus hijos para la propia supervivencia, sea una situación habitual que además cuenta con la indiferencia del resto de la sociedad.

La miseria intenta ferozmente despojar a las personas de sus valores éticos, morales y culturales para finalmente suprimir su dignidad. Cuando esto ocurre, para lo único que parece quedar espacio es para la supervivencia instintiva hasta la mañana siguiente, que transforma cada día en una lucha contra todos, incluso los propios hijos.

En la población ubicada en el extremo superior de la pirámide social, el consumismo reina junto a la impunidad, que suele ser directamente proporcional al grado de recursos económicos que se posean y al lugar que se ocupe en ese extremo exclusivo y pequeño de pirámide.

La impunidad también expulsa a la dignidad, despojando a las personas de los valores éticos, morales y culturales. Así deja el terreno fértil para que el consumismo compulsivo se erija en el único modo de alcanzar el éxito social, basado en la acumulación de objetos y atributos narcisistas.

En estas circunstancias también es habitual que las familias descuiden a sus hijos o abusen de ellos.

 


La violación y/o vulneración de los derechos de niñas y niños, está presente en toda la sociedad, a pesar que en el imaginario social parecen categorías privativas de los contextos de miseria y riesgo. En muchos casos, la diferencia sólo se encuentra en las estrategias utilizadas por cada sector social para velar estas violaciones.

 


Como conclusión:

 


La ausencia de políticas de Estado que garanticen la supervivencia y el pleno ejercicio y protección de los derechos de niñas y niños como establece la CDN

La deficiencia en la asignación eficiente de recursos para la promoción de las infancias

La insuficiente capacitación de jueces de familia y de menores

La ausencia de contención en situaciones familiares críticas, (lo que también requiere el replanteo del concepto de familia)

La penalización de la pobreza a través de la privación de la libertad en institutos inadecuados cuando no tenebrosos

El maltrato familiar, institucional y social

La trata y la esclavitud

 


Son sólo algunas de las facetas que hace más de 30 años caracterizan a la situación de las niñas y niños de nuestra sociedad.

 


Sin embargo, la conciencia de todos estos delitos es creciente en la sociedad, y la conquista de los derechos humanos en la niñez es una lucha que cuenta cada vez con más adeptos y de mayor grado de compromiso.

 


Mientras gran parte de nuestra sociedad tenga por certeza que la satisfacción de todas sus aspiraciones, deseos y caprichos es prioritaria, sin importar el costo ni la vida de los demás, esta realidad continuará evolucionando hacia mayores tragedias.

 


Parece que un importante sector de la población resulta imposible sacrificar parte de lo que más desean como individuos, en beneficio de sus propios hijos, por tanto les resulta inaceptable haberlo por los hijos de otros.

 


Podemos convertirnos en una sociedad sorda, apática, paranoica, aterrada frente a sus errores y contradicciones, con un corazón de piedra y un egoísmo acérrimo que nos sentencie al aniquilamiento.

Podemos convertirnos en una sociedad que garantice los derechos y su ejercicio pleno a todas las personas y honre el cumplimiento de sus obligaciones. Una sociedad donde la dignidad sea un valor intocable y referente de todas las instituciones y políticas públicas y privadas. Un Estado solidario, conformado por todos los ciudadanos que en ejercicio de su condición produzcan y elijan gobiernos que actúen en consecuencia con el altruismo y la nobleza de esa sociedad.

La elección es nuestra.

 


En cuanto organizaciones de la sociedad civil, nos corresponde acompañar, promover y participar en la construcción de políticas de Estado y de Gobierno y en su exitosa aplicación, generar espacios de debate y sensibilización en la sociedad, lograr incluir en la Agenda Pública y de Gobierno la temática de la niñez, producir alternativas y opciones que promuevan la autonomía progresiva de nuestros niños en el ámbito social, cultural y espiritual y por sobre todas las cosas, asumir nuestro rol de adultos, despreciar la injusticia y la cobardía, y proteger a todas las personas más vulnerables de la sociedad con especial cuidado y dedicación para niñas y niños.

 


Cerca de la Navidad, quiero recordarles dos de las múltiples enseñanzas que el cristianismo nos ha legado: es necesario ser como un niño para ingresar al reino de los cielos y la salvación sólo es posible en comunidad.

 


Creo que más allá de la religión que profesemos, queda claro que hacer “Los Niños y Niñas Primero”, es el camino más seguro para construir una sociedad mejor.

 

 

 

 

 

 

Notas:

1 En nuestro país y conforme a la Convención Internacional de los Derechos del Niño, se define a la niñez como el período de vida que comienza con la gestación y finaliza a los 18 años de vida. Por lo tanto cuando me refiera a niñez, niños o niñas, estaré incluyendo también a los adolescentes.

2 La Ley 26.061, ley de protección integral de la infancia, cuenta como antecedentes en nuestro país, los siguientes instrumentos legales:

1989: Adopción de la Convención de los Derechos del Niño (CIDN)

1990: Ratificación parlamentaria de la CIDN a través de la Ley Nacional 23.849

1994: Incorporación a la Constitución Nacional (Art. 75, inc. 22) por parte de la Convención Constituyente

1995: Como proceso de adhesión al mandato constitucional, se sanciona la primera ley provincial en Mendoza. Luego le sucedieron leyes provinciales como las de Chubut, Ciudad de Buenos Aires, Tierra del Fuego, Jujuy, Neuquen y Misiones. La sanción de las leyes no implica su aplicación, pero cabe destacar que las provincias fueron pioneras en esta acción, la Nación se resistió a la reforma por mucho tiempo, especialmente en la década del 90

1997: Oposición unánime, clara e irreductible, a la “Ley de Patronato” (que determinó las políticas de niñez y se cristalizó durante 100 años) de los miembros participantes del Encuentro Federal sobre Políticas de Infancia, reunido en Mendoza entre los días 5 y 9 de agosto, convocado por UNICEF Argentina, con el apoyo del Poder Ejecutivo Nacional a través de la Secretaría de Desarrollo Social y los Poderes Ejecutivos Provinciales a través del Consejo Federal de Desarrollo Social, Poder Judicial, Asoc. Argentina de Magistrados y Funcionarios de la Justicia de Menores y Familia, Poder Legislativo, Organizaciones de la Sociedad Civil encabezadas por el Comité Argentino de Aplicación y Seguimiento de la Convención de los Derechos del Niño y por el Secretariado Nacional para la Familia, de la Conferencia Episcopal Argentina. Surge con más fuerza el paradigma de protección integral como oposición al “patronato”.

1998: Media sanción en la Cámara de Diputados, seguida de una situación irregular que genera la perdida del estado parlamentario

2001: Media sanción en la Cámara de Diputados, (D-3041-01) al primer proyecto que se construye basándose en el nuevo paradigma de protección integral, que pierde estado parlamentario por fuerte oposición a los artículos referidos a la salud reproductiva.

2004: Media sanción en la Cámara de Diputados, bajo dictamen de la mayoría se reproduce el paradigma de situación irregular con sólo tres dictámenes en disidencia.

2005: Media sanción en el Senado de la Nación rectifica el dictamen de Diputados y adhiere al paradigma de protección integral

28 de Septiembre de 2005, se sanciona definitivamente la Ley 26.061 en la Cámara de Diputados.

3 Ya estipulada en la Declaración de los Derechos del Niño en 1959

4 La CIDN -de jerarquía constitucional (Cf. art. 75 inc. 22 CN.)- reconoce en su art. 5 el derecho del niño a ejercer sus derechos por sí mismo, en forma progresiva, de acuerdo con la "evolución de sus facultades". A su vez, el art. 18 del mismo cuerpo normativo señala que los padres ejercerán sus funciones de acuerdo con una orientación fundamental: el interés superior del niño, reconocido en el art. 3.1 de dicho texto.

 


5 Dirección de la investigación, María Inés Bringiotti, Directora del Programa de Investigación en Infancia Maltratada de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, docente de la Carrera de Especialización en Violencia Familiar en la Facultad de Psicología de la UBA e integrante de la Asociación Argentina para la Prevención del Maltrato Infantojuvenil (ASAPMI)

6 2007 – Agencia de noticias científicas y tecnológicas - Instituto Leloir

7 2008 – Estado Mundial de la Infancia – UNICEF.

8 2007 - Barómetro de la Deuda Social con la Infancia-UCA /ARCOR

9 Idem 8

10 2008 – Informe CIPPEC

11 Idem 8

12 Idem 8

13 El 1º de diciembre de 2008 en varios informes periodísticos se pudo escuchar a los adolescentes pedir que las escuelas les proporcionen la adecuada información preventiva sobre VIH/SIDA. Incluso FUNDAMIND, la fundación que estima la población de niños con SIDA, abrió su sitio web no sólo para informar sino para lanzar un petitorio a ser elevado a las autoridades nacionales reclamando que operen satisfactoriamente en la temática.

14 Idem 8

15 Informe presentado por la Defensoría del Pueblo de la Nación – 2008

16 2008: Informe del Centro de Estudios para la Nueva Mayoría.

17 2008- Informe CTERA

18 Idem 8

19 Idem 8

20 En el 10 por ciento de los hogares más pobres se registran tres veces menos posibilidades de que asistan con relación al 10 por ciento de los hogares más ricos. Fuente: Idem 8

21 456.207 niñas, niños y adolescentes de entre 5 y 17 años trabajan o realizan 1ctividades económicas que afectan su escolarización. Y de ese total, 193.000 tienen menos de 14 años - 2007 – UNICEF – Estado Mundial de la Infancia.

22 2006 - Encuesta ministerial de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes.

23 Una de las notas periodísticas que pueden consultarse está en la siguiente dirección: http://www.lacapital.com.ar/ 2006/09/03/ region/noticia_ 323292.shtml

24 2007- Seminario organizado por Organización Internacional para las Migraciones, Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (Conaeti), OIT, UNICEF y Fundación Telefónica.

25 Idem 22

26 No existen estadísticas aun acerca de la explotación de niños en la industria textil, aunque han aparecido en este último tiempo varias denuncias en distintos lugares del país.

27 2006 – Alejandro Mareco - Albures argentinos - Los niños del paisaje urbano - Nota publicada por el diario “La voz del Interior”

28 2008 – Año 5 – Nº43 – Diario El liberal – Santiago del Estero