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Presentación de MEUDON - Cuadernos para el Diálogo

Autor: Rodolfo Ayné

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 MEUDON HERI– MEUDON NOVUS MILENIUM

MEUDON AYER – MEUDON NUEVO MILENIO

 

Cuando el Instituto Jacques Maritain Buenos Aires se propuso crear una Publicación online nos resultó muy fácil tomar las decisiones técnicas y de contenido, por cuanto contamos con el equipo tecnológico óptimo y excelentes académicos y profesionales conocedores del Pensamiento Maritainiano en todos los rincones del “Espacio Virtual y Digital”.

Sin embargo fue difícil establecer un nombre que sea ícono de lo que nos proponemos desarrollar.

Ante la propuesta del profesor Zanca, complementada por el profesor Altilio, de nombrar a la Revista on-line “Meudon – Cuadernos para el Diálogo”, se intuyó que el significado de dicho nombre posibilitaba demostrar que en tal espacio y tiempo se pudo gestar un “punto de inflexión” y de “reversión”: un momento especial del pensamiento moderno trascendente.

Porque Meudon no sólo fue la “Casa de los Maritain” sin también un estadio del salto cualitativo e iluminador para muchas generaciones. Y con la Revista online del Instituto nos estaremos probando que es posible dicho salto cualitativo y cultural en este Nuevo Milenio y veremos si es posible iluminar a nuevas generaciones.

Tiempos de investigaciones cósmicas-universales, de indagación biológica que “inventa” vida y tiempos de entender los primeros nanosegundos del nacimiento del Universo y las “motivaciones” de Dios al crearlo. Pero también tiempos de cambios paradigmáticos en la organización humana ahora llamada “globalización” y de nuevos conceptos en materia de la relación del Ser Humano con nuestro planeta Tierra.

Finalmente, también tiempos de violencia, guerra, pobreza, desajustes y conflictos entre los hombres y la sociedad, es decir el ser humano de siempre. El ser humano contradictorio.

Jacques Maritain no sólo supo echar luz al pensamiento de su tiempo, sino comprender y contener el dolor que la crueldad de los hechos de su tiempo generaban en las personas. Cabe recordar como ejemplo la relación epistolar iniciada con un soldado del frente francés.

Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) el soldado del frente francés Pierre Villard, hombre conmovido, dolido y agrietado por el fenómeno inhumano del enfrentamiento bélico estableció con Jacques Maritain, un intercambio epistolar que le permitió soportar su situación a partir del consejo de su interlocutor, en quien halló la calidez espiritual y humana que necesitaba. Este intercambio iniciado el 18 de abril de 1917 fue interrumpido definitivamente cuando el soldado fue muerto en un enfrentamiento con las fuerzas alemanas, el 28 de junio de 1918.

Poco tiempo después, se presentó ante Jacques Maritain en su casa de París, el notario Philippe Houot manifestándole que el acaudalado soldado Pierre Villard lo había designado heredero de la mitad de su fortuna, (la otra mitad fue asignada a Charles Maurrás). Maritain luego de consultar con su confesor, Jules Millot, aceptó el nombramiento y la herencia. Así los Maritain se aseguraron su independencia económica y también les permitió ayudar a muchos de sus amigos endeudados por la crisis de post-guerra.

Maritain y Maurrás que se conocían de L’ Action Française, decidieron aportar cada uno la cifra de Francos Franceses 50,000.- (equivalente a Euros 3.500.000.- del año2008) y así fundar el periódico “La Revue Universelle”, órgano de expresión del movimiento. Esta decisión fue además una obligación de la sucesión hereditaria.

Maritain, con parte del monto remanente, adquirió una Casa en las afueras de París en Rue du Parc, 10 Meudon - France. La eligió Raissa, su esposa, quien también planeó su reforma, rediseño y arreglo.

Los Maritain se mudaron a Meudon el 5 de junio de 1923. Allí permanecieron hasta 1939 cuando estando en Canadá, se inició la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Fue entonces que cedieron en usufructo esta propiedad al matrimonio Grunelius para su estadía y el cuidado de su biblioteca.

Pocos meses más tarde las tropas de elite de la Gestapo incautaron la casa de Meudon pero no hallaron a sus propietarios. Los Maritain estaban en los Estados Unidos trabajando para alentar a la Francia Libre y luchar desde la radiodifusión contra el Autoritarismo y la Tiranía sangrienta del Nazi-fascismo.

Meudon no surgió de la casualidad. Tuvo componentes propios y antecedentes. Tuvo un contexto histórico y cultural. Tuvo una efervescencia que marcó una búsqueda. Fue un “momentum” místico y especulativo filosófico.

El desarrollo de las analogías entre el Meudon de ayer y el Meudon de hoy nos mostrará una línea de reflexión que deberemos evaluar a partir de aquel lugar donde los Maritain encontraron su hogar entre los 1923 y 1939, rastreando las coincidencias y las divergencias que nos permitan vislumbrar los significados y los vectores de la Providencia y los caminos de la Redención.

 

1. EL VECTOR ESPIRITUAL DE MEUDON

Meudon fue el semillero de diversos eventos que nos indican toda una cosmovisión del presente y del porvenir. Jacques y Raissa profundizaron allí, en la reflexión filosófica no como mera especulación sino como iluminación de la problemática central que los angustiaba: la humanidad y la meditación espiritual. Lograron así reflexionar y aplicar su búsqueda a los problemas contemporáneos, tanto del Ser Humano como de la sociedad en su conjunto.

Sin embargo, la raíz central del énfasis filosófico fue la búsqueda de Dios, búsqueda que se desarrolló en profunda introspección espiritual, a través de un camino de elaboración permanente y conjunto.

Este camino tiene antecedentes, recordemos que toda su formación familiar y universitaria, se desarrolló en un contexto de ruptura temporal entre la iluminación racionalista respecto a un modernismo signado por el idealismo y un materialismo que crecía sostenidamente en la consideración de los pensadores de su época. Más aún, se proyectó hacia los diversos rincones de la vida humana y social por el contexto industrial y revolucionario.

Las formas de organización social de los siglos inmediatamente previos no resultaron viables ante la fragmentación de los Estados, las Nacionalidades y los Colonialismos vigentes. Sin embargo, los descubrimientos científicos de la época, las nuevas formas de producción, la rápida reorganización de la sociedad en cada país y las consecuencias de la entrada del Nuevo Mundo en el Viejo Mundo mediterráneo, brindó nuevas bases al desarrollo intelectual y las conceptualizaciones del paradigma de la época, que los Maritain y sus contemporáneos denominaron “modernidad”.

Jacques y Raissa se conocen en el año 1901, en este contexto, donde la presencia de Marx y sus conceptos estaban ampliamente difundidos y ganaban no sólo las calles de Europa, sino también la discusión intelectual de ese tiempo, la “lucha por la injusticia”. Carl Marx, de origen judío y herencia rabínica, optó por una formación racionalista occidental en detrimento de la mística-espiritual.

Raissa también pertenecía a una familia de origen judío con fuerte tradición “jassidíca”, que había llegado a Francia huyendo de la persecución de la Rusia Zarista. Ella misma estaba influenciada por esa tradición y su dinámica intelectual y mística fueron determinantes en el pensamiento de Jacques Maritain.

Jacques acompañó a Raissa en actividades y manifestaciones públicas en París y fue en esa búsqueda de un camino de verdad en medio de tanta diversidad y confusión, que encontraron en sus vidas el maravilloso proceso de conversión. Conversión que se fue desarrollando a través de la lectura de algunas obras de León Bloy, entre ellas "La mujer pobre" y "La salvación por los judíos".

Pero no sólo la lectura los orientó en dicho proceso, sino también una combinación entre sucesos desafortunados de la salud de Raissa y la fuerte convicción en la protección de la Virgen de La Salette. Así, en profunda unción se consagraron a María.

Sus encuentros con León Bloy y Charles Peguy, el estudio de Henry Bergson y el profundo análisis de la obra del Aquino, los marcará definitivamente hacia su conversión. Así, partiendo de la gran confusión y diversidad de caminos, encontraron “el camino del Absoluto”. Su gran orientador y consejero espiritual fue el padre dominico Humbert Clérissac. Este fue el gran vector de su vida personal, intelectual y pública, el vector de la espiritualidad.

Este camino les permitió a los Maritain interpretar la gran problemática de su contemporaneidad. La guía espiritual de Jacques, fue señera entre sus amistades convirtiéndolo en un “arquetipo de admiración”. También lo impulsó a desarrollar diversas organizaciones y centros de estudios, como el Centro Tomista que funcionó en Meudon plenamente a partir del Segundo Retiro Tomista. El Centro tomista se reunía una vez por mes con la concurrencia de los intelectuales más distinguidos de su época, desarrollándose una reformulación y refundación del catolicismo francés que se proyectó al viejo y al nuevo continente.

Se puede decir entonces que hay un Meudon Espiritual y Místico.

Meudon tenía un oratorio al Santísimo Sacramento, autorizado por el Obispo de París, de gran actividad por parte de los Maritain, donde la reflexión, el estudio y la oración eran constantes. Surgieron allí las grandes bases espirituales de su cosmovisión tales como “Los grados del Saber”, “Los tres reformadores”, e innumerables discursos y escritos conferenciales.

También de este Meudon espiritual y místico surgieron otras líneas de postulación filosófica y política. Y se lograron congregar las principales figuras del pensamiento de su tiempo y amigos de los Maritain tales como: Gide, Claudel, Bernanos, Merton, Rouault, Journet y muchos más.

Surgieron en esta etapa viajes hacia Ginebra para exponer su visión respecto a la Misión del Pueblo de Israel. Exposiciones y conferencias en la naciente Sociedad Sionista Internacional, fundada el 15 de noviembre de 1925. Esta meditación le permitió también analizar y condenar a las atrocidades del Holocausto posterior, zanjando así una posición claramente opuesta a la de muchos católicos de su época, aun impresionados por las vertientes cristiana antigua (gnóstica-marcionista) y católicas medievales.

Así los Maritain fueron “adelantados” a su tiempo, en el diálogo interreligioso entre el catolicismo y el judaísmo.

También se adelantaron al diálogo ecuménico entre las iglesias cristianas de oriente y occidente tal como lo testimonian sus relaciones con filósofos y teólogos de las Iglesias Ortodoxas de Rusia, Rumania, Grecia y Ucrania, tales como Nicolaj Berdjaev, Vladimir Ghika, Nicolás Nabokov, Mircea Vulcãnescu y otros. Estos diálogos de amplitud teologal fueron el impulso para el desarrollo de su teoría de “Las Analogías”. Todo un mecanismo para reconocer las diversidades culturales y contextuales sobre las vertientes orientales y occidentales del cristianismo. Pero también un instrumento para reconocer los fundamentos espirituales profundos que iluminan al cristianismo desde el Evangelio. Así por ejemplo Maritain y Berdjaev se encontraban muy frecuentemente tanto en Meudon como en Clamart, residencia de este último, a tan sólo a 3,2 Kilómetros de distancia.

En nuestros tiempos, estas temáticas son más que actuales, pues son tiempos en que la Iglesia se reconoce respirar en espiritualidad con “los dos pulmones” el de Oriente y el de Occidente, donde los Sínodos de Obispos ortodoxos y de Obispos católicos sesionan juntos, como ocurrió en Chipre en el mes de noviembre de 2008, donde también como síntoma de una visión coincidente en el Diálogo Monoteísta, se produjo el encuentro de Asís, el 27 de octubre 1986 y sus sucesivos, que recorren el mismo sendero de la “Humanidad Reconciliada”.

Esta es una de las primeras coincidencias entre aquel Meudon y el Nuevo Milenio. El diálogo ecuménico en torno a las coincidencias, reconociendo las divergencias, diálogo concreto de los diversos cristianismos en la búsqueda de la paz entre los pueblos y el respeto mutuo.

 

2. EL VECTOR POLÍTICO DE MEUDON

Pero regresemos hacia los orígenes de Meudon como hogar de los Maritain. Recordemos que inmediatamente luego del “camino de conversión”, los Maritain fueron orientados por el Padre Clérissac como director espiritual, que participaba junto a Maurrás y Maritain en L’ Action Française. Este hecho determinó que los caracterizaran como los miembros católicos de la agrupación 1.

Este grupo operaba en Francia desde el siglo XIX como un grupo político de reconstrucción, luego de las derrotas en los campos de batalla en la Guerra Franco-Prusiana. Era la “revalorización” de Francia por sus méritos, cultura y personalidad propios.

Entonces era un grupo de marcado sentido nacionalista con ciertos derrames ideológicos anti-clericales. Gran parte de sus miembros consideraban que la Iglesia Católica Francesa era la causante del atraso industrial y cultural, en el contexto del Iluminismo y del racionalismo cientificista; mientras un grupo minoritario entendía que la Iglesia era uno de los fundamentos de la grandeza francesa y de su trayectoria histórica.

Maritain se hallaba en disidencia con el grupo mayoritario en la visión doctrinaria de L’ Action Française. En realidad, expresó su pluma con gran libertad en el periódico “La Revue Universelle” y expuso que el iluminismo y el idealismo del siglo previo eran los reales contribuyentes de la decadencia francesa, junto con el surgimiento del materialismo marxista, que gana importancia con la toma del poder en la Rusia Zarista a mano de los bolcheviques.

En dicha discusión contextual, fue llamado a Roma y en Vaticano tuvo diálogos con diversos teólogos, cardenales y obispos. Con el Padre Garrigou Lagrange analizaron la cuestión de L’ Action Française y la percepción que había sobre Maurrás en la Santa Sede. Maritain lo defendió, aunque no se desobligó con la Iglesia Católica procurando algunas fórmulas de tolerancia y diálogo reconociéndose católico militante. En la mediación no logró que los principales dirigentes políticos y motivadores de L’ Action Française reconocieran algunas desviaciones doctrinales que agraviaban a la fe católica. Por lo tanto, Maritain se retiró de L’ Action Française a la que la Iglesia Católica sentenció luego como una organización “anti-católica”.

L’ Action Française se iba sesgando hacia posiciones no sólo nacionalistas francesas sino también conservadoras, agnósticas y orientadas por el creciente antisemitismo europeo.

Charles Maurrás fue condenado por la Santa Sede y esta condena se mantuvo hasta que Maurrás fue nominado para la Academia Francesa en el año 1939. Durante la guerra se lo sindicó como “colaboracionista”, aunque cuando se conforma el gobierno de la Francia Libre, Maurrás sostuvo que Pétain obraba con doble propósito e incluso colaboró con el General Charles De Gaulle. A pesar de ello, fue condenado por su colaboración con el régimen de ocupación. Maurrás volvió al catolicismo en su lecho de muerte.

En este contexto Maritain elaboró un nuevo edificio del pensamiento filosófico. Esta filosofía partió del análisis del hombre desde el vector filosófico en el cual la libertad interior es el gran motor de las “motivaciones” humanas. Pero también es un fundamento de libertad trascendente, de búsqueda del Creador.

Desde este vector se adscribió al desarrollo político y asigna los diversos roles al “Estado” y la relación con los ciudadanos, define los roles trascendentes del Hombre Espiritual como integrante de una Sociedad que se organiza en Estados, y advierte el peligro alarmante del “Estado-Nación” como instrumento para el avasallamiento de la Persona Humana trascendente y libre en espiritualidad.

Surgió entonces su obra “Humanismo Integral“ y luego “El Hombre y el Estado”, en su etapa americana.

Con esta construcción política, dialogó en contexto social de crisis creciente, con otros pensadores personalistas como Emmanuel Mounier, al cual siempre consideró como un “gran católico”.

Eran épocas de grandes desafíos y nuevos paradigmas.

La Revolución Bolchevique había triunfado, la degradación humana posterior a la Primera Guerra Mundial invadió todo, la gran crisis social de los años 30 y los crecientes nacionalismos confundidos de socialismo hicieron que Maritain y Mounier trabajaran muy próximos y junto a ellos otros católicos ilustres. Surgió así la revista “Esprit” donde Maritain colabora con Mounier y otros pensadores.

Con el pleno desarrollo de la “Segunda Revolución Industrial” y la cuestión de las violaciones a los derechos de los seres humanos, a quienes trataban como piezas instrumentales de un modelo que Maritain tildaba de “profundo materialismo”. Materialismo signado de individualismo y racionalismo en occidente y de estatismo y desprecio a los antecedentes culturales en el oriente europeo.

Con esta visión los Maritain viajan desde Meudon a diversas universidades europeas y también a Canadá y Estados Unidos y finalmente a Sudamérica. Allí se encontraron con importantes opositores católicos aun adscriptos a las tradiciones marcadamente antiliberales. Porque a Maritain se lo identificaba como un “liberal católico” y con esa connotación se promovieron insospechadas oposiciones a su mensaje.

Pero el mensaje y el pensamiento maritainiano son profundamente “liberadores” de las servidumbres que esclavizan al Ser Humano. En América del Norte la servidumbre radicaba en las estructuras de producción materialistas y el racionalismo, que en cierta forma, Maritain atribuyó a la Reforma Cristiana Occidental. En América del Sur dicho vasallaje lo relativizó a la estructura “colonial” preexistente y a las luchas sociales entre los sectores privilegiados y la nueva ola industrial a partir de la inmigración. Todo un choque revolucionario y cultural.

Estos vectores de pensamiento político y también social se difundieron en toda la geografía Americana y en la Europea Occidental y fueron una guía para las nuevas generaciones de políticos católicos europeos y americanos, dando lugar a la creación de partidos políticos denominados democristianos o socialcristianos.

Pero diríamos también que otras sucesivas líneas de exteriorización del pensamiento político y humanista de Maritain que se forjaron en Meudon, continuaron su camino de influencia mucho tiempo después.

Su colaboración en la redacción y orientación de la Carta Declaración de los Derechos del Hombre proclamados por las Naciones Unidas, fue fundamental nueve años después de abandonar Meudon pues se constituyó en una gran veta del pensamiento maritainiano para fundar una sociedad más humana y espiritual; pero se gestó en aquel lugar.

Estos vectores del pensamiento influyeron a pesar de las divergencias culturales, al considerar posible una Europa Unida, e inspiraron los basamentos políticos y filosóficos de los fundadores de la Nueva Europa de la post guerra. También iluminaron el entendimiento del fenómeno materialista de la Europa Oriental.

Maritain anticipó la finalización de la “Era Soviética” y anticipó una Europa extendida desde los Urales al Atlántico.

Ese hormiguero de pensamientos políticos se gestó en Meudon, y por eso fue ese un momento y un sitio fundacional cuyas influencias se extienden hasta nuestros días del Nuevo Milenio.

El antes y el después de Meudon significaron, un antes de convulsiones, violencia y guerras; y un después tras la derrota del Eje, con la construcción de un nuevo paradigma aun en desarrollo.

Hoy en el Nuevo Milenio observamos idénticas situaciones a las previas a Meudon. Guerras y violencia, pobreza e inequidad. Y un mundo que precisa de un “nuevo momentum de espiritualidad fundadora”:

Un nuevo Meudon del Milenio XXI”.

Maritain desarrolló otras temáticas en Meudon, que son desafíos actuales, entre las que puedo enunciar el diálogo con la ciencia y el arte.

Visualizó además un mundo interconectado, que hoy llamamos globalizado, sobre el que procuraremos desarrollar distintos análisis en las ediciones sucesivas de nuestra revista.

Nos encontramos con un nuevo horizonte como el de los años 1939.

Horizontes que no imaginaban los estrategas pero que Maritain propuso en sus diversos libros y conferencias. Horizontes que relacionarían hoy la caída del modelo del mercado global, como ocurrió en 1989 con la caída del Muro de Berlín.

Meudon fue la semilla que brotó y prosperó también en el período del exilio en América y en el retorno a Europa. Retorno que le permitió a Maritain iluminar desde el pensamiento, desde la contemplación y desde su compromiso, las deliberaciones del Concilio Vaticano II.

La última obra de Maritain publicada en vida fue la “Sociedad sin Dinero” una profunda crítica al modelo individualista del capitalismo occidental. Sin embargo, su última obra, en la que trabajó en momentos finales de su tránsito por la temporalidad y que resultó de su última conferencia fue “Las dos grandes patrias”, que se publicó en Le Monde los días 2 y 3 de septiembre de 1973, posterior a su fallecimiento, ocurrido el 28 de abril del mismo año. Este trabajo póstumo fue el reflejo final de sus recuerdos de “Meudon”, la línea que lo inspiró en su esencialidad espiritual y mística, su compromiso con el Hombre y la Civilización; y sobre todo su compromiso con el Dios Creador.

En esta etapa del Nuevo Milenio, se hace evidente que desde el Pensamiento Maritainiano se podrá indagar la trascendencia que va desde el individuo hacia la visión de una “comunidad cristiana” como una extensión del Personalismo, es un desafío actual y urgente. Sólo falta el Apóstol del Nuevo Milenio como lo fue Maritain desde Meudon.

Porque un Apóstol es el Mensajero del Dios en cada uno y Maritain fue justamente eso, un Mensajero, fue “El Apóstol de Meudon”.

Notas:

1 En 1914 falleció el Padre Clérissac y Maritain confió su orientación al Padre Pierre Thomas Dehau quien durante la primera guerra mundial tuvo intensos contactos con la Orden Jesuita y con la Orden Benedictina.